La misteriosa desaparición de informáticos y telecos

[c&p]Entre los cursos 2003-2004 y 2007-2008, las matriculaciones en Ingeniería de Telecomunicaciones han caído más de un 40%. En el caso de la Ingeniería Informática, cuyo descenso está agravado por la falta de regulación de sus atribuciones profesionales, el descenso se acerca ya al 50%. El problema es que, según apuntan los expertos, las TIC configuran un sector estratégico para la economía del país, que en un futuro inmediato podría necesitar más ingenieros.

Tras acoger al último ‘baby boom’ y experimentar una expansión sin precedentes, la Universidad española tiene ahora plazas de sobra, e incluso algunas aulas vacías. Pero en ningún sector se ha notado tanto esta caída de estudiantes como, paradójicamente, en el que más ha evolucionado y ha transformado nuestras vidas durante los últimos años: las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Hace una década, tener internet en casa era un lujo, los teléfonos sólo servían para hablar por teléfono y la televisión no era ni digital ni terrestre. Todo el mundo sabía que el futuro era tecnológico: ser ingeniero o ingeniero técnico de telecomunicaciones o informática era una garantía de éxito, y las universidades estaban repletas de alumnos de muy distintas índoles y aspiraciones, mientras la Formación Profesional (FP) abandonaba poco a poco el sambenito de ser la gran asignatura pendiente de nuestro sistema educativo.

Ahora las tornas han cambiado. La innovación tecnológica ha cumplido su parte, pero las aventuras financieras del sector no siempre han salido como se esperaba; paralelamente, la FP ha aumentado su prestigio a medida que lo perdía la carrera universitaria, incapaz en muchos casos de cumplir las expectativas creadas.

En las TIC, el cambio de mentalidad ha sido acusado: en el curso de 1998-99, en pleno auge de la burbuja tecnológica, más de dos tercios de los estudiantes que se graduaban en el sector lo hacía como ingeniero o ingeniero técnico, mientras que la FP egresaba a un porcentaje minoritario. Tres años después, sin embargo, los graduados de FP ya superaban en número a todos los ingenieros, sumando los de ciclo corto y ciclo largo, y la tendencia se mantiene.

Las ingenierías TIC siguen disfrutando, como antes, de una menor tasa de paro y unos mayores salarios que la mayoría de carreras, pero el alto fracaso académico que aún arrastran y la oportunidad de acceder a trabajos similares con un ciclo superior de FP, de dos años de duración, ha ahuyentado a muchos alumnos.

Entre los cursos 2003-2004 y 2007-2008, las matriculaciones en Ingeniería de Telecomunicaciones han caído más de un 40%. En el caso de la Ingeniería Informática, cuyo descenso está agravado por la falta de regulación de sus atribuciones profesionales, el descenso se acerca ya al 50%.

El problema es que, según apuntan los expertos, las TIC configuran un sector estratégico para la economía del país, que en un futuro inmediato podría necesitar más ingenieros.

España tiene que saber en qué campo de actividad industrial y científica apuesta y los recursos humanos que va a necesitar, y tiene que saberlo desde ya, porque formar a un ingeniero son cinco, seis o siete años, no es algo que se pueda improvisar», señala Ernesto Martínez Ataz, rector de la Universidad de Castilla-La Mancha.

En la misma línea, Adrián Nogales, secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, argumenta que las TIC «son una tecnología de presente y de futuro, y son transversales a todas las áreas, por lo que cuesta pensar que no vayamos a necesitar ingenieros». Sin embargo, considera que la situación actual no es muy alentadora: «En el sector de las telecomunicaciones, ¿quién está desplegando redes de algún tipo?», lamenta.

Y, sin garantías inmediatas, los estudiantes acuden a opciones menos costosas. «La profesión de ingeniero de telecomunicaciones no es vocacional; se rige por el hecho de que el esfuerzo que vas a poner se verá después recompensado; si alguien se mete a ingeniero, sabe que va a ser duro, y después se puede encontrar trabajando en puestos en los que se siente subempleado», explica Nogales.

Los ingenieros informáticos, por su parte, consideran que el principal problema es la falta de regulación que atañe a su especialidad. «Deberíamos definir muy bien el sector: qué parte es para los ‘telecos’, qué parte es para la FP y qué parte es para los informáticos, porque todos tenemos hueco», demanda Joaquín González, presidente de la Asociación de Ingenieros e Ingenieros Técnicos en Informática (Ali)

Lo cierto es que los ingenieros de las ramas TIC siguen siendo los titulados que menos tardan en encontrar empleo; el problema es encontrar algo que tenga que ver, y esté al mismo nivel, de lo que se ha estudiado. Es habitual que, aunque una empresa demande formación técnica, ésta no requiera nunca, o casi nunca, la profundidad que se exige en la carrera; en otros casos, lo que se busca es la capacidad de aprendizaje que se le supone a un ingeniero, pero no precisamente para que ejerza su profesión rodeado de cables, máquinas y conexiones.

María Alonso, ingeniera de Telecomunicaciones de 30 años, ha pasado algunos meses en el paro tras trabajar en varias consultorías, destino habitual de muchos telecos, informáticos e industriales. «Las empresas lo que quieren son personas con experiencia y conocimientos en un tema concreto. Si acabas de terminar la carrera y entras con un contrato en prácticas para aprender sobre un tema, es perfecto; si no, creo que es difícil trabajar exactamente como ‘teleco’, por lo que muchas veces piensas que quizás es mejor hacer un módulo o un curso de formación específico que puede abrirte también muchas puertas», comenta esta profesional.

Eso es justo lo que cada vez piensan más alumnos. Más de un 20% de los estudiantes que aprueban la Selectividad en su rama científico-técnica, considerada tradicionalmente como el refugio natural de empollones y cerebritos, decide no ir a la Universidad. Lo paradójico es que los que van, una vez que dejan atrás los muchos años dedicados y el esfuerzo invertido, tampoco se arrepienten.

Según datos de la Cátedra Everis de la Politécnica de Cataluña, un 38% y un 35% de los ingenieros en Telecomunicaciones e Informática, respectivamente, cobra más de 30.000 euros cuatro años después terminar la carrera. Su situación es mucho mejor que la de otros titulados, como los arquitectos o los economistas, de los que sólo un 27,64% y un 10%, respectivamente, tiene un salario superior a los 30.000 euros.

Las estadísticas de la Politécnica de Madrid muestran que entre un 80% y un 90% de los ingenieros de estas áreas se muestran «globalmente satisfechos» con su trabajo. Si el mercado los acoge, los rectores los quieren y, llegado el caso, hasta puede que el país los necesite, ¿por qué no quieren ir? Así resume Alonso el dilema: «¿Volvería a estudiar la misma carrera? No lo sé. Quizás sea mucho esfuerzo para trabajar luego en áreas en las que puedes trabajar con un módulo profesional. Aunque, por otra parte, el hecho de haber estudiado ‘teleco’ te ayuda a tener no ya sólo conocimientos, sino también una mayor capacidad de análisis».

Fuente:  elmundo

Anuncios

Acerca de tryorcatch

Información no relevante. Ver todas las entradas de tryorcatch

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: